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Plaza del Cabildo
de EMILIO DURÁN
Con el fondo de una ciudad del sur, se presenta un muestrario de personajes –amigos entre sí– que van confluyendo predestinados hacia una terrible Plaza del Cabildo. En ese ámbito, unos pavorosos inquisidores –que son ellos mismos– hacen públicos los delitos y pecados de los allí presos, pidiéndose severas penas contra los encausados. A raíz de aquel «auto de fe», los personajes se separan, y al cabo del tiempo vuelven a reunirse ante un lienzo en que uno de ellos ha tratado de plasmar aquel episodio. Todos reconocen el terrible ámbito y, a raíz de ese reconocimiento, se separan para no volverse a encontrar más. Uno de ellos, en la soledad de una sierra, encuentra, con el amor, la muerte.
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