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COLECCIÓN UMBRAL
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Macedonia de rutas
de ANTONIO RIVERO TARAVILLO
La literatura de viajes en España ha pasado de ser un género emergente a una realidad consolidada, y este libro es un primoroso ejemplo de ello, a la par que una demostración de que la amenidad y la información no tienen por qué estar reñidas con la más alta exigencia literaria. El autor nos lleva de Estonia a Islandia, de Nueva York a California, pasando por una evanescente Venecia o la Sevilla de Luis Cernuda. Junto con varios inéditos que se dan aquí por primera vez, muchas de estas estampas o relatos aparecieron en el suplemento El viajero del diario El País o en la revista Clarín. Macedonia de rutas es un muestrario de latitudes y destinos, un baúl mundo con etiquetas que invitan a partir y cuya cerradura es un guiño para emprender mil sendas. «Antonio Rivero Taravillo es el gran autor de viajes de su generación.» JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN
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Comentarios de los expertos |
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José Vicente
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La memoria es un filtro de seda que convierte los recuerdos en emociones. En el caso de Macedonia de Rutas, la evocación asciende en su anhelo para adquirir el valor de la materia literaria. Hay una tensión permanente, en este libro, trazada entre lo vivido y lo presentido, aquello que sabíamos del lugar visitado a través de lecturas vinculadas al paisaje que nos recibe. Es la expresión, por otra parte deliciosa, de la necesidad de saber si aquellas impresiones, sentimientos y utopías, se corresponden con la manifestación real del lugar y ese “espíritu del lugar” que seduce al viajero desde mucho antes de acudir a su llamado.
De tal forma, la noción del viaje en Macedonia de Rutas transciende el afán de descubrimiento prefijado por las coordenadas espacio-temporales, algo tan humano, para deleitarnos con la búsqueda de nosotros mismos, la definitiva corporeidad de nuestras ideas e ilusiones, la confirmación de que el viajero –como el bíblico “hombre que siempre lleva consigo su recompensa” -, llevaba en su corazón el alma de las ciudades y ámbitos visitados antes de alcanzarlos. Lo que en definitiva resume el sentido de todo afán que se quiera literario.
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Herminia
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No es éste un libro de viajes al uso. Es, ante todo, todo el libro de un escritor que viaja. Esto puede parecer una tautología pero no lo es. Porque no siempre ocurre así. No siempre aflora el escritor superando al simple viajero curioso. A veces, los escritores se comportan como los turistas más adocenados y anotan, como tantos harían, los tópicos más aptos para el consumo masivo.
Antonio Rivero despliega no sólo un cúmulo de experiencias vitales sino, sobre todo, un conjunto experiencias culturales, sin separar de una forma obvia y tajante esas dos esferaa -al fin y al cabo elementos que conforman, sin solución de continuidad, a la persona, su vida particular.
De su mano recorremos sitios que conocemos, aunque sea de otra forma (Ámsterdam, Ronda, Venecia, la Provenza). Y otros lugares que, de tan cercanos, han perdido cualquier aura literaria, como es el caso de Sevilla (un paseo por la ciudad cernudiana nos devolverá una urbe transformada). Y otros sitios como Islandia, Tallin o Coyoacán la bella (pág.191 y ss.) que se iluminan con sagas de regusto borgiano o personajes que conocemos de otros contextos.
Yo destacaría la alta calidad literaria de los textos. En ellos se va incrustando una alta erudición sin que resulte emplagosa y esa mezcla de narratividad sentimental y reflexión teórica tan característica. Un ejemplo sería “Ecos de Guadalajara”, donde evoca sus orígenes familiares mezclándolos con su experiencia en la feria del libro de la ciudad mejicana, a la vez que nos infoma de sus lecturas adolescentes y actuales y sus empresas (en el sentido extenso) literarias.
El texto con el que da comienzo el libro es iluminador. Con anécdota incluida (lo que le da un indudable tono narrativo) viene a cofirmarnos lo que sospechábamos: la rareza, la imposibilidad del viaje en un mundo globalizado.
Quizás el viaje, parece sugerirnos el libro entero, no pueda ser en nuestros días sino un género literario. O, como afirma el autor, borrando fronteras, creando otras anómalas para el conocimiento, “A fin de cuentas, la literatura es también una forma de cartografía” (pág.177).
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Maria del Mar
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Descubrir en cada ciudad un rincón desconocido, verlo con los ojos soñadores de un poeta. Esto es lo que nos propone este libro de rutas, adentrarnos en los sentimientos y pensamientos de quien vivió y soñó en cada uno de sus parajes.
Es una ruta nueva, distinta que te hace soñar e imaginar. Países y ciudades donde habitaron reconocidos escritores y que bajo su influencia se inspiraron algunas obras
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