Libros de ayer y de hoy,
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COLECCIÓN UMBRAL
La vida simple
de Pascual Garrido
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| Comentarios de Críticos
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Vacaciones de Invierno
de JOSE MANUEL BENÍTEZ ARIZA
ALEJANDRO
Nos devuelve los recuerdos de la infancia, nos trae a la memoria aquellos pequeños juguetes de plástico del quiosco. Nos devuelve el precio de las cosas en nuestra infancia, el valor de las pesetas, el valor de nuestra niñez. Narrativa de fácil lectura, sin sorpresas. Sin relieve ni fracturas tenemos una historia fundamentalmente lineal.
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Vacaciones de Invierno
de JOSE MANUEL BENÍTEZ ARIZA
Rocío
Una anécdota de la infancia le sirve al autor para retrotraernos a unos años de los que a menudo recordamos los grandes hitos históricos, pero no lo cotidiano. A ese día a día sin relevancia salvo para sus protagonistas es al que nos lleva este libro a través de numerosas comparaciones. La descripción adquiere, por tanto, un peso predominante en perjuicio de la acción, a la que se echa en falta en alguna ocasión. La visión de la realidad a través de los ojos de un chaval contribuye también a retratar no sólo una época, sino también una forma de ser niño ahora casi impensable. El resto de los personajes complementan simplemente esa percepción infantil de las cosas.
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Vacaciones de Invierno
de JOSE MANUEL BENÍTEZ ARIZA
Asunción
A partir de un hecho tan penoso ( la estancia de un niño en un hospital ), el autor consigue un relato ameno, agradable, sin dramatismos gratuitos: vemos a través de los ojos de ese niño. Es una historia sencilla, pero su simplicidad es engañosa:
con una palabra o una pequeña frase es capaz de pintar un retrato mordaz de la sociedad de la época. Las relaciones de las madres de los niños entre ellas, la actitud del padre y la figura del enfermero merecerían un relato más extenso.
Realmente el libro se nos ha quedado corto .
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Vacaciones de Invierno
de JOSE MANUEL BENÍTEZ ARIZA
CAROLINA
Este libro es de una lectura fácil, con un lenguaje directo, sencillo. Es de ese tipo de libros que te enganchan por el mero hecho de lo bien que te sientes mientras lo estás leyendo. Aunque no sea un libro con una trama enrevesada te invita a leerlo de forma impetuosa.
Te hace recordar una niñez, no muy lejana, pero en la que todo era muy diferente, a través de la estancia de un niño en el hospital, las maravillosas descripciones del mismo te trasladan a ese lugar y te invita a vivirlo de una forma mucho más intensa.
Totalmente recomendable.
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Vacaciones de Invierno
de JOSE MANUEL BENÍTEZ ARIZA
Herminia
La infancia es un reino oscuro. Un lugar donde se alimenta el adulto que será o del que ese hipotético adulto tratará siempre de huir. En esta novela, Benítez Ariza recrea una infancia setentiana a partir de un episodio preciso: el ingreso de un niño en un hospital tras romperse la mandíbula. Un trance que marcará el fin de esa infancia, descrita desde el conocimiento de las condiciones materiales y las atmósferas sentimentales propias de la época (de las madres con peluca o las enfermeras de medias blancas, a los tebeos de "Pumby" o los "mádelmans" y las bicicletas BH).
El cuidado lenguaje de Benítez Ariza, más allá de la pura representación costumbrista, crea un mundo particular en el que las percepciones adquieren categoría de símbolo. Así, por ejemplo, cuando describe a las madres de otros niños enfermos: "ruidosas, groseras, un poco indecentes en el desaliño con que llevaban la ropa descolocada y en el modo en que se despatarraban en las butacas de gutapercha -podía uno imaginarse la tapicería pegada a los muslos- o al filo de aquella camas siempre deshechas, más nidos que camas, en cuyo centro, como un pollo enfermo, alentaba un niño" (pág.17).
Pero el mundo adulto está ahí, en ese hospital, con su cargamento de atracciones y de dolor también. El día en que, su madre y él, persguieron a una polilla hasta obligarla a abandonar la habitación, descubrieron ambién que la felicidad de su padre no se reducía a una caja de merengues y de dulces borrachos. Tampoco -lo comprobará el lector- una sala de juegos hospitalaria es el mejor trasunto de un idílico mundo infantil...(pág. 87 y ss.).
Una novela deliciosa, muy bien escrita, en la que muchos podrán reconocer fragmentos de una puericia inverosímil:la suya propia.
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El Centro de la Tierra
de ANDRÉS PÉREZ DOMÍNGUEZ
FRANCISCO JAVIER
El escritor sevillano Andrés Pérez Domínguez nos cautiva con la escritura de diez cuentos en este libro que hace el quinto de la colección “Umbral”, en la que la editorial Paréntesis pretende hacernos llegar las voces de jóvenes escritores o de quienes no figuran en el canon como escritores conocidos o consagrados. El libro está integrado por una colección de diez relatos y su título, “El centro de la Tierra”, responde al nombre del último de ellos. Dedicada a José María Merino, uno de nuestros mejores cuentistas contemporáneos, esta colección de relatos está precedida por unas palabras tomadas de Mientras escribo, de Stephen King, con las que el autor viene a confesarnos que con sus cuentos pretende enriquecer nuestras vidas y la suya misma, al mismo tiempo que le sirven para superar los malos ratos y ser feliz. Cada uno de los relatos incluye una dedicatoria y, tras ellos, un “Making off” en el que nos da cuenta de las razones que le han movido a escribirlos y del tiempo de su escritura: entre las primaveras de 1999 y 2007. Los relatos son cortos y significativos, en el sentido de que recogen fragmentos de vidas y de situaciones variadas, con finales bastante logrados.
Todos los personajes que aparecen en estos relatos son muy humanos y desvalidos, representativos de muy diversas condiciones psicológicas y sociales, e incluso de fuera de este mundo. Da la impresión de que necesitan que los lectores comprendamos las razones de por qué son como son, y lo cierto es que después de leer cada uno de los relatos nos queda la sensación de que todos esconden en su interior algo por lo que merecen nuestro reconocimiento. En su mayor parte, los relatos se desarrollan en escenarios y tiempos actuales, salvo dos que se remontan a épocas ominosas de la historia europea o de nuestra historia nacional. Las narraciones suelen incluir una historia relatada ágilmente, con diálogos y descripciones acertadas y, en los casos en que el relato lo demanda, con reflexiones y monólogos al servicio de la historia y del retrato de los personajes. Tan sólo he de apuntar dos objeciones: hay algunas pocas erratas, en forma de repeticiones de palabras y expresiones, y algunas muestras de queísmos y anacolutos fácilmente subsanables en sucesivas ediciones. En definitiva, para mí ha sido una lectura muy grata que recomiendo a los amantes de las historias cortas pero densas y ha supuesto el descubrimiento de un autor del que me agradaría leer otros libros.
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La maldición del cronista
de MARC GUAL
Beatriz
Novela dividida en dos ámbitos: los cuentos de lejos, metáforicos e inundados con toques de magia, y los cuentos de cerca, en los que podemos apreciar la realidad del día a día. Historias que reconocemos como próximas e incluso autobiográficas, como pueden ser las reuniones familiares de los domingos, la desesperación en un trabajo infructuoso o la superación de un amor imposible. Su lenguaje claro y conciso, la convierten en una lectura amena y recomendable a cualquier tipo de público. Duro y emotivo, tierno y amargo, cercano y lejano, pero siempre relacionado con las pasiones humanas. Pasiones como la lectura o la escritura, que, en ocasiones se transforman en refugio de almas atormentadas.
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La maldición del cronista
de MARC GUAL
Asunción
Se trata de un escritor joven, con influencias de otros autores cómo Borges, cuentos con estilos quizás demasiado variados, algunos cuentos son demasiado herméticos… Sin embargo la impresión general es de un autor que tiene algo que decir,
aunque por ahora parece un poco confundido. Marc Gual domina el lenguaje, que utiliza de forma original y a veces sorprendente.
Esperaremos sus próximas obras con interés.
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La maldición del cronista
de MARC GUAL
José Vicente
Paradoja del escritor, o “maldición del cronista”: La literatura sirve para interpretar la realidad, pero al mismo tiempo nos condena a ser parte difusa en esa realidad agazapada y temible, aún no manifestada; a la par, nos consume el tiempo de existencia “real” a beneficio de “otra realidad” improbable. Con este borgiano argumento como principio indagativo –dando título al libro -, Marc Gual nos ofrece una compilación de relatos inquietantes, llenos de intencionalidad metaliteraria, traspasados por la sutil convicción, sosegadamente expresada, de que la vida nunca es suficiente y más allá de la vida no hay nada cierto. En “La ayuda”, un relato cariñosamente cruel, se consolida esta intuición desoladora cuando el padre ejemplar, esposo fiel, promete a su mujer volver a encontrarse en “otro lugar... aunque seamos piedras en un río”. Lo hace justo antes de suicidarse por el dulce método de la congelación. La maldición del cronista no son relatos para llevarse a la cama. Te hacen pensar antes de dormir
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Doménica
de JOSÉ ÁNGEL CILLERUELO
Samuel
Hay poco que decir de un libro que uno se lee de una sentada, tal como a mí me ha pasado con Doménica, de José Ángel Cilleruelo, o tal vez sea mucho lo que se pueda contar. Me guío sólo por mi instinto de lector, que no de consejero editorial, y mucho me equivoco o este libro creo que podría satisfacer las apetencias de muchos tipos parecidos a mí. La historia narrada se va desenvolviendo de forma cauta, sin precipitaciones en la trama ni desenvolvimientos ajenos al asunto central. El personaje central, el maestro Etienne Estame, se nos aparece con una claridad absoluta, casi diría que expuesto a nuestros ojos con tanto realismo como ferocidad. Es éste uno de los puntos clave de la novela, bajo mi punto de vista: las miserias y grandezas del docente no quedan a la vista de todos nosotros para ser juzgadas ni condenadas. El carácter del personaje, que a algunos podrá parecer exageradamente voluble o tal vez miserable, es para mi paradigma de cualquiera de nosotros, de cualquier yo impostado. A alguien tan impredecible, tan expuesto a los vaivenes de la cotidianeidad y sus decisiones, no es fácil dejar de sancionarle internamente. Aún así, creo que el personaje ha sido creado con la intención de parecer cercano, el hermano al que perdonar las faltas sin saber muy bien el porqué. La presencia femenina, curioso detalle que el nombre de todas las mujeres empiece por r salvo el de la que da nombre al libro, queda afirmada con soltura en la fuerza de las descripciones, que bajo mi punto de vista no están tan bien conseguidas como las de Estame.
En resumen, una trama bien urdida, unos personajes vigorosos, y la sospecha, bajo mi punto de vista, de unas horas dedicadas a la lectura que darán mucho de sí. Hagamos caso a lo que se nos dice en la página 13, “¿Escribir una carta de amor que no leerá nunca su destinataria? Dejemos eso para los novelistas”. Pues eso, dejémoslo en sus manos.
Samuel Rodríguez Navarro
Maspalomas
Las Palmas
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La cesta está vacía.
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